30 dic. 2011

¿Cómo se reparten los funcionarios/empleados públicos en nuestra economía?

El reparto de las funciones de los empleados públicos es uno de los caballos de batalla del plan de ajuste que presentará hoy el Gobierno dado que se va llevar a cabo una congelación salarial en los funcionarios y se limitará la tasa de reemplazo en el sector público. Para evaluar los efectos de las medidas que se pondrán en marcha debemos conocer previamente cómo se distribuyen los empleados públicos dentro de los servicios que nos presta el Estado, las comunidades autónomas y resto de entes locales.

El porcentaje mayor de empleados públicos lo encontramos en Sanidad, seguridad ciudadana y educación, representando el 41% de los empleados públicos totales de todas las administraciones. La función pública ha ido en aumento desde el año 2000, tal y como era previsible al asumir mayores prestaciones en servicios públicos y mayores dotaciones. Tal y como podemos ver en los gráficos de la infografía, el número de empleados públicos ha pasado de 61 cada mil habitantes en el año 2000 a casi 69 en el año 2010.

La parte negativa de la crisis, la podemos encontrar en el sector privado, dado que nos encontramos con una caída significativa de los autónomos; de 67 autónomos cada mil habitantes en el año 2000 a 60 autónomos/1000 habitantes para el 2010 y el descenso en la afiliación a la seguridad social en el régimen general, dado que aunque ha aumentado en estos diez años, el máximo del año 2007 nos queda realmente lejos, con una caída de casi 2 millones de afiliaciones a la seguridad social en los últimos.

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20 dic. 2011

Presupuesto militar y gasto en educación.

Comparativa entre el gasto militar y su equivalencia en gasto en educación.





11 nov. 2011

Shell debe pagar mil millones de dólares para empezar a limpiar el Delta del Níger

Shell debe comprometerse a pagar una suma inicial de mil millones de dólares estadounidenses para empezar a limpiar la contaminación causada por los vertidos de petróleo en el Delta del Níger. Así lo han manifestado hoy Amnistía Internacional y el Centro para el Medio Ambiente, los Derechos Humanos y el Desarrollo (CEHRD).

Un nuevo informe elaborado por ambos grupos y hecho público hoy –The true tragedy: delays and failures in tackling oil spills in the Niger Delta– examina la continuada devastación causada por dos grandes vertidos de petróleo ocurridos en Bodo (región Ogoni) en 2008, que nunca se han limpiado. 
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente concluyó recientemente que esta contaminación por petróleo tan prolongada ha provocado una devastación de tal magnitud que harían falta más de 25 años para que la región Ogoni se recupere. La ONU recomendó que se estableciera un fondo para la restauración del medio ambiente con una suma inicial de mil millones de dólares, a la que deberán seguir fondos adicionales. 

La actitud de Shell al no detener de inmediato y limpiar los vertidos de petróleo en Bodo ha destrozado la vida de decenas de miles de personas. Bodo es un desastre que jamás debería haberse producido, y que, sin embargo, a causa de la inacción de Shell, aún continúa hoy día. Ya es hora de que esta multimillonaria empresa confiese, limpie y pague”, ha manifestado Aster van Kregten, investigador de Amnistía Internacional sobre Nigeria.
En 2008, dos vertidos consecutivos, causados por fallos en un oleoducto, provocaron que miles de barriles de petróleo contaminaran la tierra y el arroyo que rodea Bodo, una localidad de unos 69.000 habitantes. Los dos vertidos continuaron durante semanas antes de ser detenidos. Desde entonces, no se ha realizado una limpieza adecuada. 



La situación en Bodo ilustra la situación general de la industria petrolera en el Delta del Níger. Las autoridades sencillamente no controlan a las empresas petroleras. Shell y otras petroleras tienen libertad para actuar –o no actuar– sin temor a ser sancionadas. Hace ya mucho que debería haberse establecido un organismo regulador independiente, sólido y dotado de los recursos necesarios; mientras no exista, aún más personas seguirán sufriendo a manos de las empresas petroleras”, ha manifestado Patrick Naagbanton, coordinador de CEHRD. 

Shell, que recientemente presentó un informe de beneficios de 7.200 millones de dólares entre julio y septiembre, inicialmente ofreció a la comunidad de Bodo tan sólo 50 sacos de arroz, alubias, azúcar y tomates, como indemnización por el desastre

Los daños permanentes causados en los caladeros de pesca y en las tierras cultivables han provocado una escasez de alimentos y una subida de los precios en Bodo. Los residentes contaron a Amnistía Internacional y a CEHRD cómo luchan por ganarse la vida, y los graves problemas de salud que sufren. No resulta fácil encontrar empleos alternativos. Muchos jóvenes se han visto obligados a buscar trabajo en Port Harcourt, capital del estado, a 50 km de distancia.
Un pescador de Bodo dijo: “Antes del vertido, la vida era fácil. Podías vivir de la pesca […] Después del vertido, todo se destruyó”. 

Cuando Amnistía Internacional pidió a Shell comentarios sobre lo ocurrido en Bodo, la empresa respondió que, puesto que los vertidos de Bodo están siendo objeto de un proceso judicial en Reino Unido, no podía dar una respuesta directa. También dijo que los esfuerzos por abordar los problemas de Bodo se ven obstaculizados por los constantes sabotajes en la zona, afirmación enérgicamente rebatida por Amnistía Internacional y CEHRD. 


Shell dice a menudo que la mayoría de los vertidos son causados por sabotajes”, ha manifestado Aster van Kregten. “Esta afirmación ha sido negada enérgicamente por las comunidades y por las ONG, que señalan que el procedimiento de recogida de datos sobre los vertidos de petróleo es defectuoso. Incluso en Bodo, donde se ha admitido que los vertidos son culpa de Shell, la empresa parece estar utilizando los sabotajes como excusa para no cumplir con la ley y la normativa nigerianas, que establecen que la empresa debe limpiar el vertido sin demora y pagar una indemnización. Es una postura totalmente insostenible.”
“Los hechos son simples”, ha añadido Patrick Naagbanton. “Dos vertidos, ambos culpa de la empresa, ambos se dejaron fluir durante semanas antes de detenerlos, y ninguno de los dos se ha limpiado pese a que han pasado tres años. No hay excusas. Se mire como se mire, se trata de un fallo de la empresa.” 

En el informe también se critica duramente a los organismos gubernamentales de Nigeria por no hacer cumplir la normativa. El Ministerio Federal de Recursos Petroleros, responsable de garantizar que el sector del petróleo cumple la normativa, también es el encargado de promover el sector petrolero y de obtener los máximos ingresos.
El organismo gubernamental nigeriano responsable de los vertidos de petróleo –la Agencia Nacional de Detección y Respuesta a los Vertidos de Petróleo (NOSDRA)– carece de recursos suficientes y es inefectiva. No cuenta con capacidad independiente para identificar vertidos de petróleo, y depende de que se lo notifiquen la empresa responsable o la comunidad afectada.
El informe recientemente publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señalaba que, en respuesta a los vertidos de petróleo, “los organismos gubernamentales están a merced de las empresas petroleras cuando se trata de realizar inspecciones sobre el terreno”.
En el caso de los vertidos de Bodo, la NOSDRA eludió repetidamente su deber de hacer cumplir las normas. 

Información complementaria.
 
El 28 de agosto de 2008, un fallo en el oleoducto transnigeriano provocó un importante vertido de crudo en Bodo. El petróleo estuvo vertiéndose en esa zona pantanosa durante al menos cuatro semanas, y probablemente hasta diez. Según los registros de Shell, se vertieron 1.640 barriles; sin embargo, una estimación independiente sugiere que del oleoducto se vertían hasta 4.000 barriles diarios. El vertido fue finalmente detenido el 7 de noviembre de 2008.
El 7 de diciembre de 2008 se produjo un segundo vertido en Bodo, también debido a un fallo de las instalaciones. Se informó a Shell el 9 de diciembre, pero pasaron diez semanas antes de que el vertido se detuviera.
Tras intentar durante años que la zona se limpiara y que Shell ofreciera una indemnización adecuada, la comunidad de Bodo, en 2011, llevó a los tribunales británicos su lucha por la justicia. El proceso judicial está en curso, pero ha despertado cierta esperanza de que la situación en Bodo pueda resolverse.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), más del 60 por ciento de la población de la zona depende del entorno natural para su sustento.
Según el PNUD, entre 1976 y 2001 se produjeron más de 6.800 vertidos, con una pérdida aproximada de tres millones de barriles de petróleo. Muchos expertos creen que, puesto que no de todos los vertidos se informa, las cifras reales pueden ser mucho más altas.

La NASA muestra cómo afectó el cambio climático al planeta

La NASA creó una aplicación web programada en flash llamada climateTimeMachine que muestra desde cuatro diferentes puntos de vista cómo afecta el cambio climático al planeta tierra.

Primero enseña, a través de imágenes, cómo la cobertura llamada “Hielo Perenne” del Mar Ártico fue desapareciendo desde el año 1979 hasta el 2007.

Después hay un video de una animación que representa las variaciones de la superficie del océano entre 1996 y 2005.

Tercero se encuentran las visualizaciones del monto anual de dióxido de carbono que emiten las 12 naciones que encabezan la lista (o regiones) entre el 1980 y 2004.

Finalmente, hay un mapa coloreado con colores amarillentos que muestran el cambio de las temperaturas de la superficie terrestre entre los años 1885 y 2007.

Sin duda, si seguimos así, no llegamos al año 3000 ni soñándolo…

¿Por qué la Gran Guerra se rememora con amapolas?


La costumbre de relacionar las amapolas con la guerra viene de la época napoleónica, cuando un escritor se percató de que el territorio anegado tras un conflicto se cubría de estas flores en primavera. Durante la Gran Guerra, el teniente coronel John McRae, médico canadiense, escribió el poema En los campos de Flandes, en el que establecía esa misma relación. La composición se hizo célebre y la amapola se convirtió en el emblema de los fallecidos en combate:  
En los campos de Flandes las amapolas crecen 
entre la hilera de cruces,
que marcan nuestro lecho; 
y en el cielo
las alondras, aún cantan valientemente, el vuelo
es apenas escuchado entre los cañones de abajo... 


Así, el día del aniversario del armisticio, el 11 de noviembre, los británicos se colocan una amapola –poppy– de papel, en recuerdo de los fallecidos en la Primera Guerra Mundial. Con ella también conmemoran a otros soldados que perdieron la vida en conflictos posteriores, como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de las Malvinas o la Guerra del Golfo. Las poppys son confeccionadas por los veteranos de la guerra y vendidas por representantes de la Real Legión Británica, una organización formada por supervivientes de todas las guerras.

Por su parte, en Somme (Francia) cada primero de julio se arrojan amapolas a un inmenso foso conocido como la Grande Mine. El agujero –de 30 m de profundidad y 100 m de diámetro– lo dejó una mina colocada bajo las líneas alemanas, que estalló a las 7,28 h del 1 de julio de 1916, antes de la ofensiva de infantería que dio inició a la batalla del Somme. En este punto, ese mismo día y a dicha hora se realiza anualmente tan emotiva ceremonia.

31 oct. 2011

El mono que salió de África y volvió 'hecho un hombre'

Durante casi un siglo, los libros de texto han contado una historia épica. Tras millones de años de evolución, la vida en la Tierra habría desembocado, en una de sus ramas, en el Homo erectus, un ser humano con un cerebro suficientemente desarrollado como para armarse con un arsenal de piedras para salir, por fin, de África, la supuesta cuna de la humanidad. El erectus habría sido el José Antonio Labordeta de la evolución humana, el viajero que colonizó el mundo, que puso un continente, Eurasia, en su mochila y dio lugar a otras especies humanas. Entre ellas, por qué no, el Homo sapiens: usted.

Esta epopeya, repetida como un mantra, era mentira. Un agujero vertical en la tierra, una cata en el melón del yacimiento de Dmanisi (Georgia), ha destapado un conjunto de piedras trabajadas, inequívocamente por humanos, hace 1,85 millones de años. El descubrimiento, que se publica hoy en la revista PNAS, convierte en 80.000 años más viejos a los habitantes de Dmanisi, cuyos primeros fósiles fueron hallados en 1991 y estaban datados en 1,77 millones de años.





Durante un siglo se pensó que el 'Homo erectus' colonizó el mundo desde África
El salto hacia atrás en el tiempo no es baladí. Aquellos humanos, clasificados como Homo georgicus, vivían en lo que hoy es el Cáucaso antes de que los Homo erectus salieran de África. De nuevo, hay que reescribir la evolución humana. Para el paleontólogo Jordi Agustí, uno de los autores del hallazgo, se veía venir. "Hace entre 1,8 y 1,7 millones de años, las condiciones climáticas no eran muy buenas. Hacía mucho frío en el norte y había sequía en las bajas latitudes. No era el mejor momento para atravesar zonas desérticas, para salir de África", explica.

La fuga hacia Asia tuvo que producirse antes, hace alrededor de dos millones de años. Y debió de tener otro protagonista: el Homo habilis, un ser mucho más torpe que el erectus. Tan zote que en los últimos años buena parte de la comunidad científica ha querido descabalgarlo del género Homo, del que sólo quedamos vivos los humanos modernos, y clasificarlo como australopiteco, casi como si fueran monos.
El 'Homo georgicus' ya pululaba por Dmanisi hace 1,85 millones de años
Con las piezas que hay ahora sobre la mesa, el puzle de la evolución humana ofrecería esta imagen: el Homo habilis (o Australopithecus habilis) habría salido hace unos dos millones de años de África y ya en Asia habría dado lugar al Homo georgicus, que habría desembocado en el Homo erectus, que a su vez habría vuelto a África rebautizado como Homo ergaster, hace 1,6 millones de años, según detalla Agustí. Los primeros fósiles desenterrados en Dmanisi ya apuntaban a este recorrido por el planeta. "Ahora queda claro", asegura Agustí, del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social.
La otra posibilidad, argumenta el investigador catalán, es mucho más difícil de sostener. La comunidad científica acepta que Homo erectus, en Asia, y Homo ergaster, en África, eran la misma especie. Si la hipótesis del Homo georgicus se desmorona, el Homo habilis tendría que haber dado lugar, de manera independiente, al ergaster en África y al erectus en Asia. En la evolución, este salto vendría a ser como un triple mortal con tirabuzón.

Los habitantes del yacimiento apenas levantaban metro y medio del suelo
La paleoantropóloga María Martinón-Torres, que no ha participado en este estudio, ve en el nuevo hallazgo un empujón a una hipótesis que se resiste a calar en la comunidad científica: que el ser humano, el género Homo, no surgió en África, sino en Eurasia. "Los Homo georgicus tienen todas las características cronológicas, morfológicas y geográficas para dar lugar a todas las demás especies del género Homo que se conocen", afirma con rotundidad. Según este relato, el habilis habría salido de África como un mono y habría vuelto hecho un hombre.
Martinón-Torres, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos, lleva desde 2002 participando en las excavaciones de Dmanisi. En 2008 tuvo que abandonar el país a la carrera cuando Rusia comenzó a bombardearlo. A su juicio, los restos hallados en aquella encrucijada entre Europa, Asia y África representan al principal candidato a primer representante del género Homo, al primer humano. David Lordkipanidze, el jefe de las excavaciones y coordinador del nuevo estudio, es más escéptico. "No es descartable, pero hacen falta más pruebas", señala.
Según Martinón-Torres, no obstante, las piezas encajarían ahora perfectamente. Los Australopithecus habilis, hace dos millones de años, ya comían carne. El abandono de una dieta basada en frutos habría sido trascendental. El enrevesado estómago, adaptado a digestiones complicadas como puede ocurrir hoy con las vacas, se reduce y se optimiza. El cerebro empieza a desarrollarse con la energía sobrante. Y aún más importante: "Al hacernos carnívoros nos hacemos libres. Nuestro alimento se mueve, no está quieto. Y nosotros también nos podemos mover", añade la paleoantropóloga, miembro del equipo que rastrea los yacimientos burgaleses de Atapuerca. El australopiteco, libre, habría echado a andar fuera de África. Y, por el camino, dio lugar al Homo georgicus y este a todas las demás especies conocidas. "Es lo mismo que defendemos con el Homo antecessor de Atapuerca, que no se originó en África, sino en Eurasia", remacha Martinón-Torres.

Jordi Agustí asiente. "El Homo georgicus es, por lo menos, el primer representante del género Homo reconocible", aclara. Aquellos seres que apenas levantaban metro y medio del suelo, con sólo 600 centímetros cúbicos de capacidad craneal frente a los 1.400 de los humanos actuales, serían los tatarabuelos de todos los demás. "Conocemos muy mal el esqueleto del Homo habilis, pero con lo que sabemos podemos decir que era más parecido a los australopitecinos", destaca Agustí. Aquellos brazos eran desproporcionadamente largos como para ser humanos, según muchos investigadores.
Este verano, la cata en la que han aparecido los útiles de piedra se convertirá en una excavación en toda regla. Allí pueden aparecer algunas de las pruebas que reclama Lord-kipanidze. "Si hemos encontrado la industria lítica, deberían de aparecer también los fósiles", barrunta Agustí. Bajo el suelo de Dmanisi están las evidencias de que Eurasia fue, quizá antes que África, una fábrica de especies humanas.

El principal candidato a primer representante del género Homo era un animal carroñero. "Los ‘Homo georgicus' se alimentaban de presas abatidas por otros. Eran como hienas", subraya Jordi Agustí, del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social. Pese a su reducida capacidad craneal, 600 centímetros cúbicos frente a los aproximadamente 1.400 de los humanos modernos, los investigadores han descrito comportamientos muy humanos en esta especie, que habría vivido en la actual Georgia hace 1,8 millones de años. En el yacimiento de Dmanisi se encontró una mandíbula de un individuo desdentado. De alguna manera, aquel ‘Homo georgicus' sobrevivió durante meses sin una de sus principales armas en el mundo: sus dientes. Paleoantropólogos como Agustí y Martinón-Torres ven aquí un más que posible "comportamiento solidario". Para Agustí, aquel desafortunado desdentado "tuvo que ser alimentado por el grupo" para salir adelante.




22 oct. 2011

La resta de todos: Educación, oferta y demanda

Un cortometraje a favor de la Escuela Pública:




14 oct. 2011

Terminamos... Comenzamos

Tras cuatro años ya como docente, y tras haber desarrollado diferentes blogs educativos relacionados con las materias que he trabajado (Historia, Geografía, Educación para la Ciudadanía...) comienzo hoy un nuevo blog, que pretendo sea el definitivo (eso habrá que verlo).

Todos y cada uno de los blogs desarrollados han ido cayendo en el olvido, ya que su función empezaba y terminaba con el propio curso escolar en el que me encontraba. Craso error.

Durante el curso 2007/08, año en el que comencé a trabajar en el IES Trassierra de Córdoba, inicié mis primeros blogs, formándome en algunos cursos que realicé en el CEP de Córdoba y en el CEP de Sevilla, además de un "bicheando" por la red. En el curso siguiente, aún como interino en el IES Campos de Níjar de Campohermoso, en Almería, seguí desarrollando algún que otro blog, sobre todo dirigido a los niveles de 3º ESO, y para la Diversificación de 4º de la ESO.
Todos estos blogs quedaron enlazados en el blog general que utilizaba como blog personal

El curso 2009/10 estuve "fuera" de las aulas, en mi primer año como docente adscrito en la Consejería de Educación.

Durante este último curso, he trabajado en el IES Antonio Gala, de Alhaurín el Grande (sí, si... Córdoba, Almería, Málaga... esto es turismo activo y lo demás son tonterías), donde he trabajado activamente con el alumnado a través de los blogs, sobre todo con los alumnos y alumnas de 4º ESO.

Tanto en Almería como en Málaga, he coordinado un grupo de trabajo denominado "Competencia digital y Ciencias Sociales", con la inestimable ayuda y apoyo del CEP de Almería y el CEP de Marbella-Coín respectivamente, en el que los compañeros y compañeras del Departamento de Geografía e Historia hemos trabajado (o al menos intentado trabajar) en el desarrollo de nuestra labor docente a través de los blogs educativos.

Queda mucho trabajo en aquellos blogs que intentaré recuperar para este nuevo proyecto.

Creo que la estructura de este es lo bastante flexible para que tengan cabida todos los contenidos educativos que trabajaré junto con mis alumnos y alumnas, además de tener un espacio personal, en el que iré intercalando algún artículo periodístico de carácter educativo, con otros de cosecha propia.

Para la plantilla del blog y la modificación de los códigos HTML conté con la ayuda de José Luis Gamboa @jlgj ,en el transcurso de algunas sesiones del grupo de trabajo sobre "Competencia Digital y Ciencias Sociales".

Lo dicho. Comenzamos.

13 oct. 2011

Waterloo: la batalla que pudo ganar Napoleón

La batalla que ha inspirado novelas, películas y canciones. El fin del retorno casi milagroso del general más portentoso de la historia quien —regresando del exilio con menos de un millar de soldados y enfrentándose a enemigos muy superiores en número— estuvo a las puertas de poner, una vez más, toda Europa bajo los designios de su voluntad. Esta es la historia de lo que pudiendo haberse convertido en su más increíble triunfo, fue sin embargo el fin del mayor aventurero de la Historia.

¡Ha vuelto!

Primavera de 1815. La noticia recorre toda Europa como la pólvora: ha escapado de su exilio, sorteando los barcos ingleses encargados de impedirle abandonar la pequeña isla en que está confinado, y acompañado de seiscientos soldados —la escolta que se le permitió mantener a cambio de entregar todo un imperio— ha vuelto a poner en pie en Francia. Las cortes europeas son sacudidas por el acontecimiento y de un país a otro circulan los comentarios de asombro y alarma sobre el sorprendente suceso. Sólo hay un individuo en el mundo que puede provocar semejante conmoción con la sola mención de su nombre: Napoleón Bonaparte. El oficial de artillería que ascendió de la nada hasta el trono de Francia, que derrocó reyes y dinastías, que dominó toda Europa… y que la perdió cuando el grueso de su ejército moría de hambre y frío en el crudo invierno de las estepas rusas. Napoleón ha vuelto. El pánico invade los palacios de las principales potencias del continente. Los reyes y emperadores que una vez doblaron la rodilla ante él comienzan a intercambiar cartas y mensajes diplomáticos, consumidos por la angustia, ¡es como si un Apocalipsis fuese a cernirse sobre Europa! Tal es el aura que rodeaba a Napoleón: el hombre más famoso del mundo, cuyas hazañas se conocían desde Japón y China —donde era una figura casi mitológica—hasta la remota Sudamérica.

Nadie, ni siquiera en Francia, era capaz ni de imaginar que un retorno tan inesperado y espectacular pudiese llegar a ocurrir. Los pescadores de la costa francesa apenas pueden creer lo que están viendo cuando un bote llega a tierra y pone el pie sobre la arena una muy reconocible figura de baja estatura: nada menos que el antiguo Emperador, actualmente un proscrito de la ley francesa, que tiene prohibida la entrada en el país. Una escena semejante no se había visto jamás. El boca a boca primero, y los mensajeros a caballo después, llevan la chocante primicia a París. Bonaparte, que tras su derrota había sido insultado —y casi linchado—por el pueblo en su marcha hacia el exilio, es ahora recibido con expectación: Luis XVIII, el fofo e inoperante rey Borbón que asumió el trono tras la derrota de Napoleón, ha decepcionado a los franceses con sólo unos meses de reinado. Luis XVIII no es menos tirano que Bonaparte, pero sí mucho más ineficiente. Un año antes franceses habían culpado a Napoleón de la derrota militar en Rusia, pero ahora echaban de menos su tiranía: a fin de cuentas había construido escuelas, carreteras, y había escrito leyes que, salvo por el recorte de las libertades —sobre todo de prensa— eran en general bastante razonables.
El Rey envía un contingente de soldados para detener a Napoleón, comandados por un capitán que tiene la orden de arrestarle. En un camino boscoso, este destacamento se encuentra con Bonaparte y su escolta de seiscientos hombres. Ambos bandos apuntan al bando rival con sus armas; la tensión se corta con un cuchillo. Si alguien aprieta el gatillo se desencadenará una masacre. El capitán le dice a Napoleón: “tengo orden de haceros prisionero” pero los escoltas que cubren las espaldas a Bonaparte no mueven una pestaña. Como siempre se mantienen leales a quien fue su Emperador y como siempre están dispuestos a jugarse la vida por él. La escena puede terminar en una sangría.

Pero Napoleón da un paso adelante y habla a los soldados que han ido a detenerle. Dice: “No permitiré que mis soldados derramen su sangre sin motivo. Si alguno de vosotros aún está dispuesto a disparar a su Emperador, aquí lo tenéis” y se abre la chaqueta en un gesto dramático, mostrando su pecho, dispuesto a recibir las balas. Pero Napoleón intuye que las tropas que han de hacerle prisionero —pero que en otro tiempo sirvieron bajo sus órdenes— en su interior siguen siéndole fieles. Conmovidos, los soldados renuncian a su misión y comienzan a vitorearle con gritos de “¡Viva el Emperador!”. Abandonan a su capitán y se unen a la escolta de quien todavía sienten como su general. El capitán, abatido pero haciendo gala de dignidad y valentía, se dirige a Napoleón: “Mi intención todavía es deteneros, pero mis soldados me han abandonado”. Napoleón, con su fina psicología para tratar a los soldados —él fue soldado antes que ninguna otra cosa en su vida, pues desde niño creció en una escuela militar—no le muestra ningún rencor: sonríe y le felicita por su empeño en cumplir la orden recibida. Le deja en libertad, sin represalias, y un tiempo más tarde —siempre dispuesto a hacer uso de un buen oficial— le llamará para tenerle también entre los suyos. El Emperador, que nunca consiguió ganarse a los reyes y aristócratas europeos pese a sus constantes empeños, sí sabe tratar a sus hombres, y ese es uno de los motivos que le convierten en el más temido general de su tiempo.

Napoleón sigue su camino hacia el norte, hacia París. Cada vez que se topa con un destacamento enviada para arrestarle, se repite la escena: los soldados renuncian y se unen a su escolta, que se engrosa cada vez más. Un buen día, cuando Napoleón aún está de camino a la capital, aparece una pintada en un muro cercano al palacio de Versalles, dirigida al rey: “Luis, no me envíes más soldados, ya tengo más que suficientes”.
Luis XVIII capta el mensaje: hace las maletas apresuradamente; su camarilla de ministros también: abandonan París y se marchan al exilio a toda prisa. Es una decisión juiciosa; durante años han visto a Napoleón efectuar prodigio tras prodigio y este es solamente un prodigio más en su inigualable carrera: sin disparar una sola bala, sin desenfundar un solo sable y apelando sólo al amor de sus soldados, Napoleón ha recuperado el trono de Francia. Es el comienzo de los Cien Días, un periodo tan fabuloso como históricamente anómalo en que se jugó el destino de Europa y, seguramente, del mundo.

Cuatro contra uno

Le parecía imposible cuando, paseando a caballo por los cerros de la diminuta isla de Elba, se lamentaba por el imperio perdido, pero ahora vuelve a sentarse en el trono. Es de nuevo Emperador de Francia. Y su primera medida es enviar cartas de paz a todas las potencias europeas, recordándoles que él nunca inició ninguna guerra y sólo terminó las que habían iniciado otros, que fue amable incluso con los reyes a quienes destronó y que desea ante ninguna otra cosa que no se derrame más sangre en suelo europeo. No hay contestación. Ni siquiera su suegro, el emperador Francisco I de Austria —con cuya hija Maria Luisa Napoleón se casó y tuvo un niño al que ya no le dejan ver—se digna responderle. No se fían de él; conocen por experiencia su ambición, su inigualado talento militar y su tendencia a invadir un país detrás de otro. Le tienen tanto miedo que no pueden darle tiempo para rearmarse, sabiendo que aunque el ejército de Francia ya no es el mismo, bajo el mando de Napoleón puede ser capaz todavía de grandes cosas. Se forma una Alianza contra Francia —la séptima en trece años, nada menos— liderada por Inglaterra, junto a Prusia, Rusia, Austria y varios países menores. Cuatro potentes ejércitos se dirigen a la frontera francesa desde diversas direcciones. Un cerco mortal.
Desde el norte, llega la amenaza de los dos más potentes ejércitos de la Alianza, el ejército británico dirigido por el Duque de Wellington, que ha acampado en Bélgica junto al ejército prusiano del anciano general Blücher. Desde el este, con algo de retraso, se acercan los rusos y los austriacos. Demasiados enemigos a los que combatir con un solo gran ejército. Napoleón está perdido. ¿O no? Lo ha demostrado mil veces: aunque llevado por su ego fue capaz de cometer grandes errores —como el de invadir España y, sobre todo, el de invadir Rusia—su astucia militar no tiene límites. Ya que le obligan a luchar, luchará. Ya que sus enemigos son muchos, buscará la mejor manera de neutralizarlos a todos. Sí, parece imposible.., y de hecho, ¡es imposible! Pero sobre un campo de batalla nunca hubo imposibles para Napoleón Bonaparte: por eso es quien es.

Napoleón decreta una movilización general para recomponer lo mejor que pueda y a toda prisa el ejército francés, lo que una vez —antes del desastre de Rusia—fue la fuerza militar más poderosa de la Tierra. Perdió muchos soldados veteranos y valiosos en la estepa rusa, vencido por el General Invierno, ya que el Zar y sus tropas habían huido de él… atrayéndole astutamente hacia el terrible periodo invernal. Pero Napoleón aún conserva algunas de sus mejores unidades. Sigue teniendo a la Guardia Imperial, que era la infantería de élite más temida —y temible—de su tiempo. Un cuerpo reducido, pero formado por hombres seleccionados personalmente por Napoleón, hombres que debían reunir unas características únicas: alta estatura, complexión fuerte, carácter combativo y mucha experiencia probada en el campo de batalla junto al propio Bonaparte. De aspecto feroz, tocados con gorros de piel de oso, los hombres de la Guardia Imperial cobraban el triple de salario que el resto de soldados franceses y recibían el doble de ración. En muchas batallas ni siquiera entraban en combate y descansaban tranquilamente mientras las demás tropas se jugaban la vida en combate. Un trato de privilegio que, sin embargo, justifican cada vez que son llamados a luchar por el Emperador: la Guardia Imperial nunca —jamás— ha retrocedido ante nadie. Cada vez que Napoleón les ha hecho levantarse de su privilegiado descanso y entrar en una batalla, los hombres de la Guardia han contribuido decisivamente a la victoria. Es el más invencible cuerpo de infantería del planeta; su sola mención hace estremecerse a los soldados enemigos.
Bonaparte también conserva su artillería que —también— es la más avanzada y eficaz de su tiempo. No es difícil explicar por qué: Napoleón, además de Emperador, estratega y general, es el mejor artillero del mundo. Desde niño estudió en una academia militar todo cuanto se podía aprender sobre esa disciplina. Lo sabe todo sobre cañones, absolutamente todo: cómo se fabrican, qué metales se usan, las leyes de la física y la dinámica que rigen la trayectoria de las balas… todo. Presume —con razón—de poder construir un cañón perfectamente funcional desde cero. En algunas de sus primeras batallas como general, cuando era más joven y ágil, llegó a manejar cañones junto a sus hombres, manchándose de pólvora y sudor y ganándose su respeto. Cuando en París se había celebrado con salvas el nacimiento de su primer hijo, el Emperador —de pie ante una ventana de su palacio—había escuchado los cañonazos desde la distancia, diciendo qué tipo de cañón y de qué calibre estaba disparando cada vez, distinguiéndolos únicamente por el sonido. Cuando tras su segunda y definitiva derrota fue conducido a Londres en un barco británico, el capitán inglés —que le había recibido con frialdad despectiva—acompañó a Napoleón a la cubierta de cañones, que Bonaparte se empeñaba en visitar. El marino quedó tan atónito por los conocimientos de Napoleón sobre la artillería del buque —sabía mucho más que todos los artilleros del barco juntos—que envió una carta a su familia describiendo con asombro la erudición del general corso. Napoleón es un genio en diversos campos, pero en artillería más que en ningún otro.
Además de la temible Guardia Imperial y su avanzadísimo cuerpo de artillería, también conservaba un buen cuerpo de caballería de reserva: los coraceros del mariscal Ney, quienes imponían respeto con sus cuidadosamente escogidas monturas y sus uniformes con casco y peto de reluciente metal. Para terminar de rearmarse adecuadamente, necesitaba un buen número de soldados con que reconstruir las unidades regulares. Tendría que conformarse con muchos reclutas inexpertos, pero no tenía tiempo para más. Su Grand Armée quizá ya no era la misma que asoló Europa años antes, pero seguiría siendo un ejército potente. Aunque, ¿qué podía hacer con un único ejército frente a cuatro grandes ejércitos enemigos?

Un plan magistral

Napoleón entendió inmediatamente que Inglaterra era la clave de la nueva coalición. Era el único país que ya no temía ser invadido por el Emperador de Francia —aunque en el pasado las madres inglesas amenazaban a sus hijos con Bonaparte si no se iban a dormir—porque en la batalla de Trafalgar el almirante Nelson había destruido la flota francesa y con ella la posibilidad de que el ejército napoleónico desembarcase en Gran Bretaña. Envalentonados por su dominio de los mares, los británicos ya no tuvieron inconveniente en enviar a Wellington hacia España primero, y hacia Bélgica después. Los mares eran propiedad de los ingleses… y Napoleón sólo era peligroso sobre tierra. Inglaterra estaba a salvo; el Canal de la Mancha era su escudo protector.
Pero a los demás países europeos sí les temblaban las rodillas cada vez que recibían noticias sobre las movilizaciones en Francia. Sin un mar que les protegiese de Bonaparte, tan sólo el poder económico, militar y sobre todo naval, de Inglaterra les daba confianza suficiente como para mantenerse unidos. Y Napoleón se dijo que si conseguía vencer a Wellington en Bélgica, el resto de la coalición se vendría abajo, presa de la desconfianza. Una idea certera: no podía vencer a todos sus enemigos a la vez, pero si primero despachaba a los ingleses —y conociendo a sus rivales, los reyes europeos, que al contrario que Napoleón habían sido educados como aristócratas y no como soldados— no tardarían en querer firmar tratados de paz con Francia, atenazados por el pánico.
Tres meses después de apearse de una barca en el sur de Francia para recuperar su trono, Napoleón —empujado por las mismas prisas que movían a sus adversarios—se dirige con su nuevo ejército a Bélgica para expulsar a Wellington del continente. ¿El problema? Wellington no está solo. Blücher está acampado cerca de él. Y quizá podría vencer a británicos y prusianos… por separado, pero nunca juntos. Un dilema que hubiese hecho tirar la toalla a cualquier otro militar de su tiempo, y a casi cualquier general de otra época. Pero estamos hablando de Napoleón, el hombre capaz de lo imposible: él no tiraba la toalla sin buscar una solución, por arriesgada e inverosímil que pudiera parecer. Muchas veces, durante toda su carrera, se había jugado el todo por el todo. Sólo así había alcanzado la cumbre. Era hora de jugárselo todo a una carta, una vez más.
En los inicios de su carrera como militar, cuando defendía el honor francés en Italia, se había enfrentado a dilemas semejantes: dos ejércitos enemigos acampados frente al suyo. Y había encontrado una solución: la táctica de la “posición central”. Cuando un ejército está acampado, hay una línea de suministros —alimentos, municiones, etc.— que llegan o bien desde el mar, en barcos, o bien desde una carretera importante. Es importante para un ejército no alejarse de esa línea de suministros o se arriesga a que sus soldados se queden sin alimentos ni municiones en muy poco tiempo, y especialmente después de una batalla. Cuando un ejército se ve obligado a replegarse con el fin de prepararse mejor para la batalla, lo hará siguiendo la dirección de esa línea de suministros para no perderla.
Esto es algo que Napoleón sabía bien; como sabía que los suministros de británicos y prusianos acampados en Bélgica llegaban desde direcciones opuestas: los británicos recibían pertrechos, alimentos y materiales desde la costa, a la que llegaban en buques procedentes de Inglaterra. Los pertrechos prusianos, en cambio, llegaban desde el interior a través de una carretera. Si Napoleón conseguía hacerles retroceder a ambos a la vez, y según su lógica de las líneas de suministros, británicos y prusianos se plegarían en direcciones opuestas… separándose.

Las batallas de Ligny y Quatre Bras

Los dos enemigos de Napoleón no imaginaban que se atrevería a atacar a ambos a la vez —sobre el papel, era un movimiento suicida—, y pensaban que una jugada más lógica sería intentar atacar Bruselas pàra bloquear los suministros británicos. Esto es algo que Bonaparte utilizó en su propio beneficio. Cuando dividió su ejército en dos partes, una dirigida por él mismo y otra a cargo del mariscal Ney, para penetrar por sorpresa en la “posición central” —el punto de separación de ambos ejércitos aliados— sus dos rivales no se lo esperaban y no pudieron reaccionar de otro modo que replegándose, tal y como Napoleón había previsto, siguiendo sus respectivas líneas de suministros. Británicos y prusianos se separaron unos de otros, y cuando quisieron darse cuenta ya era demasiado tarde. Esta primera parte del plan de Napoléon, efectuada dos días antes de la batalla de Waterloo, salió casi a la perfección y parecía poner a los aliados en una posición muy precaria. Sólo un error del mariscal Ney impidió que el gran éxito obtenido por Nonaparte aquel día fuese todavía más rotundo.
Ney era retratado en numerosas pinturas de la época sobre un caballo y sable en mano, siempre cargando contra el enemigo. En ocasiones, incluso se le retrataba empuñando un sable con la hoja partida en dos. Aquello no era una exageración propagandística: el valor del mariscal Ney en la batalla era inigualable, una gran inspiración para sus hombres, y ese era el principal motivo por el que Napoleón le mantenía al frente de la caballería aun a sabiendas de que era tácticamente algo inepto (y que además le había traicionado tras su primera derrota). Napoleón consideraba el factor psicológico muy importante en una batalla —algunas de sus más grandes victorias se habían apoyado fundamentalmente en ello—y pensaba que si Ney daba ánimos a los suyos y causaba el terror entre los adversarios, eso le confería un valor intrínseco enorme. En el enfrentamiento entre Ney y Wellington en Quatre Bras salió lo bueno y lo malo de su manera de comandar: el impulso inicial impidió a los británicos ayudar a sus aliados y terminó consiguiendo que optaran por retirarse a un lugar donde prepararse mejor para una nueva batalla, pero Ney se entretuvo más de la cuenta haciendo cargas de caballería innecesarias y tardó demasiado en volver junto a Napoleón para ayudarle a destruir el ejército prusiano.
Mientras, Napoleón se enfrentó a Blücher en Ligny y obtuvo una victoria, obligando a los prusianos a huir, alejándolos todavía más de los británicos. Pero no pudo destruir el ejército de Blücher como era su intención inicial porque Ney llegó demasiado tarde. Un pequeño traspiés al que nadie —ni franceses ni aliados—dio demasiada importancia en su momento, pero que a la larga sería fundamental en el resultado de la gran y definitiva batalla que tendría lugar dos días después.
Tras finalizar aquellas dos primeras batallas, Napoleón se había salido con la suya. Los dos aliados se habían separado. Envió una parte de su ejército, comandada por el mariscal Grouchy, con la misión de interponerse en el camino de Blücher e impedirle regresar para ayudar a Wellington. El general inglés, por su parte, estaba justo donde Napoleón había previsto: cerca de la localidad de Waterloo, encajonado frente a unas colinas. Pese a que era una posición ideal para la defensa (y Wellington era conocido por sus tácticas defensivas), los británicos tenían un bosque a sus espaldas, el cual, en caso de que Napoleón consiguiera provocar su retirada, impediría un repliegue organizado y convertiría las tropas de Wellington en simples presas indefensas huyendo en desorden ante los cazadores franceses.  Cuando el día anterior a la batalla ambos generales analizaron el mapa, les embargaron sentimientos bien opuestos. Napoleón estaba triunfante y comentaba a sus ayudantes: “mañana cenaremos en Bruselas”. Wellington, mientras, se sentaba abatido en su tienda de campaña y mirando el mapa dijo: “el maldito me ha tendido una trampa”.
Para Napoleón Bonaparte, todo parecía estar de cara. Una vez más había logrado lo que era aparentemente imposible: separar a sus aliados, poniendo a uno de ellos entre la espada y la pared e impidiendo que el otro acudiese en su ayuda a tiempo. Iba a vencer a los británicos, sacudiendo los cimientos morales de la coalición entre sus enemigos para volver a dominar Europa y cambiar definitivamente el curso de la Historia. Así pues, ¿qué pudo salirle mal? (continuará)





3 oct. 2011

"Medio pan y un libro"




"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. 


 

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 

 

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz."


23 sept. 2011

Sobre Verdi, Nabucco, Muti y Berlusconi

El pasado 12 de marzo, Silvio Berlusconi debió enfrentarse a la realidad. Italia festejaba el 150 aniversario de su creación y en esta ocasión se representó en Roma la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti.
 
Nabucco evoca el episodio de la esclavitud de los judíos en Babilonia, y el famoso canto "Va pensiero" es el canto del coro de esclavos oprimidos. En Italia, este canto es un símbolo de la búsqueda de la libertad (en los años en que se escribió la ópera, Italia estaba bajo el imperio de los Habsburgo).
Antes de la representación, Gianni Alemanno, alcalde Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso en el que denunciaba los recortes del presupuesto de cultura que estaba haciendo el Gobierno, a pesar de que Alemanno es miembro del partido gobernante y había sido ministro de Berlusconi. Esta intervención del alcalde, en presencia de Berlusconi que asistía a la representación, produjo un efecto inesperado.

Ricardo Muti, director de la orquesta, declaró al "Times": "La ópera se desarrolló normalmente hasta que llegamos al famoso canto "Va pensiero". Inmediatamente sentí que el público se ponía en tensión. Hay cosas que no se pueden describir, pero que uno las siente. Era el silencio del público el que se hacía sentir hasta entonces, pero cuando empezó el "Va Pensiero", el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción del público ante el lamento de los esclavos que cantan: "Oh patria mía, tan bella y tan perdida." Cuando el coro llegaba a su fin, el público empezó a pedir un bis, mientras gritaba "Viva Italia" y "Viva Verdi". A Muti no le suele gustar hacer un bis en mitad de una representación. Sólo en una ocasión, en la Scala de Milan, en 1986, había aceptado hacer un bis del "Va pensiero".

"Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo" - dijo Muti -.En un gesto teatral, Muti se dio la vuelta, miró al público y a Berlusconi a la vez, y se oyó que alguien entre el público gritó: "Larga vida a Italia!". Muti dijo entonces: "Sí, estoy de acuerdo: "Larga vida a Italia", pero yo ya no tengo 30 años, he vivido ya mi vida como italiano y he recorrido mucho mundo. Hoy siento vergüenza de lo que sucede en mi país. Accedo, pues, a vuestra petición de un bis del "Va Pensiero". No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro que cantó "Ay mi país, bello y perdido" , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria, estaría de verdad "bella y perdida". Muchos aplausos, incluidos los de los artistas en escena. Muti prosiguió.

"Yo he callado durante muchos años. Ahora deberíamos darle sentido a este canto. Les propongo que se unan al coro y que cantemos todos el "Va pensiero". Toda la ópera de Roma se levantó. Y el coro también. Fue un momento mágico. Esa noche no fue solamente una representación de Nabucco, sino también una declaración del teatro de la capital para llamar la atención a los políticos.
En el enlace siguiente se puede vivir ese momento mágico, lleno de emoción.


22 sept. 2011

100 años de "El árbol de la ciencia"

 
 
"Aquí no hay más que chulos y señoritos juerguistas. El chulo domina desde los Pirineos hasta Cádiz...; políticos, militares, profesores, curas, todos son chulos con un yo hipertrofiado (...) Cuando estoy fuera de España quiero convencerme de que nuestro país no está muerto para la civilización; que aquí se discurre y se piensa, pero cojo un periódico español y me da asco; no habla más que de políticos y de toreros. Es una vergüenza."

Pío Baroja, "El árbol de la ciencia", 1911.
 Hoy se cumplen 100 años de su publicación.
¿Tanto han cambiado los cosas?... Yo creo que no.

Sobre las raíces históricas del desastre somalí... y africano.


En el siglo XIX y tras varias décadas de ocupación por parte de los sultanatos árabes, los británicos, franceses e italianos- inmersos en la carrera por la colonización- establecieron sedes en la región. La parte ocupada por los italianos- la Gran Somalia- era la tierra que unía a todos los somalíes. Durante la Segunda Guerra Mundial este territorio fue ocupado por tropas británicas, administrándolo hasta noviembre de 1941, cuando pasó a ser un territorio del Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas bajo administración italiana.

La actual Somalia surgió el 1 de julio de 1960 a partir de la unión de los territorios británicos (Protectorado de Somaliland Británica) e italianos (Somalia italiana, hasta entonces parte del África Oriental Italiana). La entonces denominada Somalilandia Francesa conseguiría la independencia por separado, convirtiéndose en el actual Djibouti.

Desde 1960 el país estuvo liderado por la Liga de la Juventud Somalí, hasta que en 1969 el asesinato de su líder y un golpe militar inauguraron la historia de la autocracia somalí, colocando como presidente a Mohamed Siad Barre. Durante esta época, en el contexto de la Guerra Fría, el régimen recibió el apoyo directo de Moscú hasta que los propios soviéticos, en un giro inesperado, pasaron a prestar su apoyo a los enemigos etíopes. Somalia optó entonces por buscar ayuda en el bloque occidental.

La pésima situación económica durante estas décadas hizo crecer la oposición armada en el país, sobre todo en la parte norte. Así, ya 1991 (tras la caída de Barre), los enfrentamientos entre clanes tradicionales, protagonistas de la organización pre-colonial del país, terminaron por configurar dos bandos opuestos. Estalló entonces una guerra civil que ya no hallaría solución hasta hoy.

Con el país sumido en la guerra civil y una fuerte sequía, Estados Unidos (EE UU) envió tropas en 1992 para asistir en el reparto de alimentos y socorrer a una población que pasaba por una terrible hambruna; pero también para proteger a los barcos petroleros y de mercancías hacia el mercado estadounidense, en su tránsito por aguas jurisdiccionales somalíes. El Congreso Unido Somalí (CUS), una de las principales organizaciones políticas y paramilitares del país, en aquel momento dominante en el sur y con el control de la capital, se opuso a esta intervención y provocó la interrupción de la ayuda extranjera. Al año siguiente la ONU envió una misión (ONUSOM), que se retiró en 1995 sin haber conseguido ni el restablecimiento de la autoridad nacional, ni la paz en el país.

Tras un largo periodo de enfrentamientos sin visos de pacificación, y a raíz de la Conferencia de Paz celebrada en Djibouti se formó en el año 2000 el llamado Gobierno Nacional de Transición de Somalia. Una entidad, instalada en la capital (Mogadiscio) que, aunque contaba con el respaldo de Naciones Unidas, la Unión Europea y la Liga Árabe- fue rechazada por diversos “señores de la guerra” somalíes. En medio de permanentes enfrentamientos, finalmente, y fruto de los acuerdos alcanzados en la Conferencia de Nairobi celebrados en 2004 (Carta Federal Transitoria), el poder político somalí se estructuró en varias Instituciones Federales Transitorias: un Presidente, un Consejo de Ministros o Gobierno Federal Transitorio (GFT)- integrado por el Presidente de la Republica, el Primer Ministro y otros ministros federales- y un Parlamento Federal Transitorio- compuesto por 450 diputados federales que representan los principales clanes del país. En febrero de 2006, el parlamento se reunió por primera vez en suelo somalí, en la ciudad de Baidoa.

Sin embargo, tampoco estos acuerdos lograron pacificar el país. En 2006 la conocida como “Segunda Batalla de Mogadiscio” inició otra oleada de brutal violencia. En junio la Unión de Tribunales Islámicos (UTI) tomó el control de Mogadiscio. Unos meses más tarde, el gobierno provisional recibió el apoyo militar efectivo de Etiopia, lo que llevó a la UTI, que mantenía el control del sur del territorio somalí, a declararle la guerra.

Posteriormente, a lo largo de 2007, la mayor parte de los territorios controlados por la UTI pasaron progresivamente a manos del GFT, de forma que tan solo Somaliland y, en menor medida el Estado “autónomo” de Putland, quedaron aparte. Un pacto con el GFT, en octubre de 2008, para ampliar el Parlamento y constituir un gobierno de unidad llevó en enero de 2009 a la elección del tercer presidente de GFT, Sharif Sheid Ahmed.

Desde entonces y hasta hoy el país ha seguido atrapado en una constante guerra civil por el control de los territorios entre los principales grupos del país. Esto ha afectado negativamente a la población, cuya situación se ha visto crecientemente agravada, sin que el reciente abandono de la capital por parte de la milicia Al Shabab permita suponer que la paz está más cerca.

A lo dicho hay que añadir que, desde julio de 2011, la población somalí sufre los efectos de la peor crisis alimentaria de los últimos veinte años. Aunque en primera instancia podría entenderse que esa situación es debida a la grave sequía que afecta también a zonas fronterizas de Kenia y Etiopía- es necesario entender que hay otros factores explicativos.

En síntesis, la gran diferencia entre Somalia y el resto de los países del este africano, igualmente afectados por esta sequía, viene dada por la permanencia del estado de guerra. Como se ha explicado anteriormente, desde hace veinte años los somalíes viven sumidos en un clima de violencia de unos contra otros, sin una autoridad central estable y con capacidad para atender a la satisfacción de las necesidades básicas de la población y a su seguridad. La piratería, que recibe un tratamiento mediático desproporcionado, es solo una de las consecuencias de esta anarquía, que oculta una realidad mucho más compleja. Otra consecuencia negativa ha sido el aumento del radicalismo islámico, de tal modo que lo que comenzó como una lucha entre clanes se ha convertido en los últimos años en una guerra entre los líderes de estos clanes, por un lado, y aquellos que demandan la aplicación de la sharia en el gobierno del país, por otro.

EE UU, como uno de los principales instrumentos de ayuda en el país y de apoyo del GFT, es un actor clave en la gestión y posible resolución de la catástrofe humanitaria somalí. En 2008 incorporó a Al Shabab a la lista de organizaciones terroristas internacionales, de tal forma que cualquier tipo de ayuda recibida en territorios controlados por esa organización pasaba a convertirse en un delito. En 2009, y como consecuencia de lo anterior, Washington retiró 50 millones de dólares de ayuda alimentaria destinada al territorio sur de Somalia, principal feudo de Al Shabab.

Por su parte, también Al Shabab es responsable directo de la catástrofe humanitaria que se vive actualmente. Además de los efectos negativos de su estrategia violenta, interesa mencionar su actitud con los donantes internacionales que han tratado de paliar la grave situación del país. Así, como respuesta al castigo impuesto por Washington, ya desde 2010 Al Shabab bloqueó la ayuda alimentaria que proporcionaba el Programa Mundial de Alimentos, aduciendo que ese tipo de ayudas generaba dependencias para la población, acusando a sus trabajadores de corruptos y vinculando este Fondo de Naciones Unidas con la política estadounidense.

Como consecuencia, la población del sur del país- una de las más castigadas del planeta- llevan varios años sin ningún tipo de ayuda. Unas ayudas no solo hubieran aliviado el hambre sino que hubieran permitido crear redes efectivas de distribución en una situación de emergencia humanitaria como la que hoy se vive. En definitiva, ambos elementos combinados (la guerra y el hambre) y una sequía inesperada en el país, han obligado a la población a abandonar sus hogares y emprender el camino hacia los campos de refugiados más próximos, en las fronteras del país.

El ahora mayor campo de refugiados del mundo, Daddab, se ha visto invadido por cientos de miles de somalíes que huyen del hambre y de la violencia. Naciones Unidas ha mostrado su preocupación al entender que el flujo de población- estimada en junio en más de 1.000 personas al día- ha sobrepasado la capacidad del campo para atender mínimamente sus necesidades. Creado inicialmente para asistir a 90.000 personas, ya alberga actualmente a 440.000 y, según informes de Médicos Sin Fronteras, se espera que a finales de año supere las 450.000.

¿Y ahora qué? Miles de somalíes siguen huyendo de unas condiciones de vida desesperadas marcadas por la guerra, la sequía y el hambre. Sus líderes no se ponen de acuerdo sobre soluciones concretas y la comunidad internacional no muestra una firme voluntad por implicarse en el remedio de sus problemas. ¿Veremos llegar el fin de la guerra en Somalia? ¿Habrá un momento en el que las agencias internacionales coordinarán sus esfuerzos para que la ayuda llegue a aquellos que realmente lo necesitan? ¿Habrá un día en que las decisiones políticas no condicionen la vida hasta la muerte? La respuesta a estas preguntas, a día de hoy, todavía no está clara.

Noticia original aquí 

21 sept. 2011

La cocina nos hizo humanos. Lo que impulsó nuestra evolución fue guisar

Hace entre 1,9 y 1,8 millones de años, sobre suelo africano, la evolución horneaba lentamente los primeros especímenes de nuestro árbol genealógico. El Homo erectus se perfilaba como el primer eslabón en la cadena de los “nuestros”, la estirpe que podemos rastrear sin interrupciones hasta antes de ayer.
Fue el primero en salir del continente cuna, y presentó un asombroso 42% de incremento en su capacidad craneal respecto a su especie homínida más cercana: el Homo habilis, con el que convivió y con el que no se sabe si tuvo lazos de parentesco.
Hasta ahora, uno de los argumentos más significativos para explicar el estirón que supuso el H. erectus se centraba en el famoso adagio de que somos lo que comemos. Por entonces, la dieta de raíces, frutos, tubérculos, insectos y hojas había hecho hueco a un potente y nuevo manjar: la carne.
Sin embargo, un conocido primatólogo de la Universidad de Harvard (EEUU), Richard Wrangham, ha llegado a la conclusión de que en este caso lo realmente decisivo es cómo comemos. En su último libro, Catching Fire, aún no publicado en España, defiende que no fue la carne, sino el uso del fuego para preparar los alimentos lo que lanzó a aquellos seres por un camino que culminaría en la humanización.
Su visión ha resultado controvertida, porque hasta ahora el control sobre la lumbre no se databa en una fecha tan temprana. Las cenizas más antiguas con trazas de haber sido provocadas voluntariamente se encuentran en el yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov (Israel), y la investigadora Nira Alperson les ha atribuido una edad de 790.000 años. Sin embargo, Wrangham aduce que: “La arqueología del fuego es muy difícil de detectar”, y se ha apartado de ese indicio tradicional a la hora de establecer su teoría sobre la trascendencia de los fogones.



De hecho, su punto de partida ha sido la convicción de que “somos el único animal adaptado biológicamente a la comida cocinada”, según afirma, mientras nos explica que la causa reside exactamente en nuestras tripas.
De todos los primates, poseemos el sistema intestinal más pequeño en relación al tamaño corporal. Nos lo podemos permitir, porque hemos trasladado a la encimera (y, a veces, otros sitios) una gran parte del trabajo que supone transformar las viandas en compuestos químicos aprovechables. Como ejemplo, exponer la carne a una temperatura de entre 60 y 70ºC derrite su tejido conjuntivo y reduce al punto mínimo la fuerza necesaria para cortarla. Y un diente destinado a partir una patata hervida puede ser hasta un 82% más pequeño que el que deba hincarse en una cruda.
Aunque también existen formas de adecuar el maná que nos ofrece la naturaleza sin necesidad de chispas. Eduardo Angulo, biólogo de la Universidad del País Vasco, argumenta que: “Una visión más amplia de la gastronomía incluye sistemas de conservación como el secado (seguramente el más antiguo), la salmuera, el enterramiento en la tundra para congelarlo…” En su libro El animal que cocina recoge con detalle cómo ya nuestros ancestros empezaron a ensayar sus primeros pinitos con todos ellos.

Si queremos saber cuándo empezamos ese proceso único de trasteo culinario, bastará con detectar el momento en que se nos empezó a encoger el estómago. La mayor reducción se produjo precisamente en el Homo erectus. Acompañada de una disminución en los dientes, la pelvis y la caja torácica, y un aumento del cerebro. Algo que, desde luego, también contribuyó a hacernos humanos y que no se dio en el contemporáneo Homo habilis; según Wrangham, porque nunca llegó a dominar el fuego.


El menor esfuerzo de masticar y digerir un menú más blando proporcionó unas reservas extra que aportaron mejoras definitivas a sus comensales: fuerza para caminar distancias más largas, un sistema inmunitario fortalecido y crías más robustas que pasaban de la leche al alimento sólido con más facilidad, y dejaban a sus madres libres para volver a parir antes. Sin contar con que la reducción del tiempo de masticado les dejó muchas horas libres, con curiosas consecuencias sociológicas (véase el recuadro "La sartén por el mango").
Pero el mayor beneficio de la bonanza energética lo recibió el centro de control corporal: el cerebro. “Estos órganos son caros, necesitan una enorme cantidad de glucosa y una de las pocas formas que tienen los animales de proporcionársela es teniendo intestinos pequeños”, explica Wrangham. Así, nuestra materia gris empezó a convertirse en la mayor del reino animal en relación a nuestra talla.
Eduardo Angulo considera, además, que la cocina obligó a ejercitar el intelecto en otro sentido: “Cocinar supone planificar la recolección o captura del alimento, su conservación, su preparación e incluso cómo se va a distribuir dentro del grupo: el jefe recibirá más alimento, y quizá los niños y ancianos las piezas más tiernas”, con el reto que todo ello supone para el desarrollo de las habilidades sociales.
La capacidad intelectual pudo potenciar la técnica culinaria, y viceversa, en un ciclo que nos ha traído hasta el presente. En cuanto a las pruebas necesarias para refrendar definitivamente su teoría, el propio Wrangham apunta a claves genéticas: “Lo sabremos cuando averigüemos en qué momento nos adaptamos a los compuestos Milliard, unas sustancias mucho más frecuentes en la comida cocinada que en la cruda”. Mientras, seguiremos disfrutando de un menú en su punto.

Noticia original aquí 
http://www.quo.es/ciencia/prehistoria/la_cocina_nos_hace_humanos


Los saqueadores arruinan un yacimiento prehistórico andaluz

El pasado agosto, el arqueólogo Javier Baena entró en una cueva de la Serranía de Ronda en busca de los primeros humanos que habitaron esta zona de Andalucía. Hacía ya décadas que otros equipos habían escrito que la cueva del Higueral-Guardia, en Málaga, escondía valiosos yacimientos prehistóricos. Tras "cuatro o cinco años" cerrada a la investigación por la Junta de Andalucía, Baena era el primero en haber logrado los permisos necesarios para realizar el primer estudio detallado de su contenido.
Sin embargo, tan pronto comenzó a excavar, el sentimiento de satisfacción de Baena se trocó en "sorpresa y pena".

En lugar de las puntas de flecha y otras herramientas del Neolítico que esperaba hallar en las capas más superficiales, el investigador de la Universidad Autónoma de Madrid se topó con "envoltorios de polvorones y trozos de rueda quemados". Las primeras herramientas del Solutrense, de hace unos 18.000 años, aparecieron poco después en una tierra que había sido meticulosamente removida antes por gentes a los que Baena llama "clandestinos" y que le habían arrebatado un yacimiento "espectacular".
Esos clandestinos han arruinado "uno de los yacimientos solutrenses más importantes de la Península Ibérica y tal vez de toda Europa", señala Baena. En arqueología, remover la tierra de un yacimiento es casi como romper los fósiles a martillazos. Los sedimentos antiguos se mezclan con los recientes y se hace imposible saber de qué fecha son. Pierden el valor científico, que no económico. "Es como si estuvieses tratando a un enfermo en estado crítico y, al final, los resultados de la analítica que pides están mal hechos", compara Baena.

El arqueólogo opina que el expolio es fruto paradójico de la "excesiva voluntad conservacionista" de la Junta de Andalucía, que es quien concede los permisos de entrada de investigadores a los yacimientos. "No han permitido excavar las cuevas para intentar preservarlas, lo que ha dejado vía libre a los clandestinos", lamenta.

Como otros importantes yacimientos de la región, el Higueral está en una zona escarpada y remota a la que sólo llega gente que conoce bien el terreno o que está sobre aviso de la existencia de fósiles. Aunque se sabe que la cueva guarda restos prehistóricos desde principios de la década de 1970, el lugar ha estado durante años abierto, "sin ningún tipo de reja o cartel", denuncia Baena. "Es muy difícil ponerle puertas al campo", explica a este diario Margarita Sánchez, directora general de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía. Sánchez apunta que la cueva "tuvo una reja", pero reconoce que este yacimiento ha sido saqueado por curiosos y también por otras personas "con ánimo de lucro que van a sacar las piezas del yacimiento".

Hace decenas de miles de años, a ojos de los humanos que rondaron la sierra, el Higueral era como un chalet de lujo. "Su boca se abre a una empinada pendiente que domina las tierras bajas inmediatas al pantano, contando con claras posibilidades defensivas", explicaba el 10 de diciembre de 1979 el arqueólogo Juan Ramírez en la Hoja del Lunes. Un manantial cercano les proporcionaba agua y la visita de abundante caza, relataba Ramírez en su artículo sobre el yacimiento y los usos que tuvo, incluido uno reciente como redil de ganado. El investigador ya alertaba de "remociones clandestinas" por parte de "algunos grupos de aficionados a la espeleología" y llamaba a las autoridades a su "protección" y excavación científica.

No fue así. La cueva siguió a merced de curiosos, aficionados y ladrones. Este año, Baena reunió a 22 investigadores de universidades de España, Francia e Italia para abordar el proyecto Kuretes, cinco años de excavaciones en Higueral-Guardia. Su solicitud fue aprobada por la Junta de Andalucía y apoyada por el Ayuntamiento de Cortes de la Frontera, el pueblo de la provincia de Málaga a cuyo término pertenece la cueva. Según los datos de Sánchez, es la primera excava-ción sistemática que se ha hecho en la cueva malagueña. Según la directora general, la de Baena ha sido la primera solicitud desde las que analizaron yacimientos "prehistóricosmás recientes" en las "décadas de los ochenta y los noventa".

Tras los malos tragos de principios de agosto, el equipo de Baena ha encontrado motivos para la esperanza. La obsesión de este arqueólogo es el relevo entre los últimos neandertales y los primeros sapiens en España. En muchas cuevas, aparecen primero herramientas musterienses, características de los neandertales, y después otras auriñacienses, atribuidas a los sapiens. En lugares como Higueral-Guardia, Baena busca esclarecer si entreambas poblaciones hubo un hiato de tiempo o si se solaparon, es decir, vivieron en contacto. Para sorpresa del equipo del proyecto Kuretes, los estratos más profundos de la cueva del Higueral-Guardia están intactos. En ellos han encontrado restos musterienses que prueban la presencia de neandertales en la gruta. "No hay un nivel que acredite la transición, hay una capa de terreno vacía entre unos y otros", comenta Baena. En un mes, su equipo podrá datar el sedimento intacto hallado junto a los restos para ponerle fecha a los primeros habitantes de la sierra de Ronda.

El de Higueral-Guardia no es el único yacimiento expuesto a robos. "Casi todas las cuevas del ámbito andaluz han sido expoliadas por clandestinos", señala Baena. Orce (Granada), uno de los sitios paleontológicos más ricos y polémicos de España, ha sufrido destrozos y robos. En 1995, el paleontólogo Josep Gibert invitó a Orce a "300 investigadores de 18 países" para que viesen los hallazgos realizados por su equipo en Barranco León, recuerda su hijo, Luis Gibert. "Días después, encontramos una mandíbula de hipopótamo rota de la que robaron un molar", añade Gibert hijo.
"Es verdad que hay expolios en los yacimientos, tal vez también en Orce", reconoce Bienvenido Martínez-Navarro, investigador del Instituto de Paleontología IPHES que excava actualmente en el yacimiento granadino.

Otros yacimientos podrían desaparecer por abandono. Es el caso de la Solana del Zamborino, un punto de Orce que actualmente está cerrado a la excavación. "Es el lugar donde se han hallado las primeras hachas de mano de Europa y que no se toca desde 1978. Ahora lo están usando como escombrera", alerta Gibert. Asegura que ha informado a la Junta y que esta ha aludido a la falta de fondos como motivo para no reabrir el lugar.

Desde la Junta, Sánchez asegura que "no se está vetando a nadie". "Lo que queremos es abrir un gran concurso para que sean los mejores los que vengan a excavar", señala la directora general. Sánchez añade que no planea abrir la Solana del Zamborino, pero sí que publicará, "antes de que termine la legislatura", una nueva convocatoria para excavar en otros puntos de Orce. Sobre los saqueos comenta que, "hace un mes", la Consejería de Cultura en la que se englo-ba su oficina firmó un convenio con la de Medio Ambien-te para proteger los yacimientos arqueológicos.

Noticia original de aquí


19 sept. 2011

La cueva de los sueños olvidados

El domingo 18 de diciembre de 1994, tres espeleólogos franceses abrieron una puerta que llevaba 25.000 años cerrada. Mientras paseaban por cerca del río Ardèche, Jean-Marie Chauvet, Éliette Brunel y Christian Hillaire detectaron una grieta en el suelo que llamó su atención y regresaron al cabo de unas horas con el equipamiento necesario para explorarla. Una vez preparados, se descolgaron con cuerdas y accedieron a una gran cámara, de techos muy altos, y un suelo lleno de huesos de animales. Al enfocar con su lámpara a uno de los saledizos del techo, Brunel descubrió un pequeño mamut pintado en color ocre sobre la pared y no pudo evitar exclamar: “¡Ellos estuvieron aquí!”

¿A quién se refería con la expresión “ellos”? Los autores de aquel mamut pintado en la pared dejaron cientos de pinturas en las galerías de la cueva, las huellas humanas más antiguas datadas hasta la fecha, si los cálculos de los científicos son correctos, y una de las colecciones de arte rupestre más valiosas y sorprendentes del mundo. A lo largo de los 400 metros de la cueva de Chauvet, se han encontrado más de un centenar de pinturas de animales que representan a trece especies diferentes, desde rinocerontes a bisontes o ciervos gigantes, y una abundancia poco habitual de predadores, como los leones, panteras y hienas que se amontonan en las partes más profundas de la cueva.

Imagen tomada de aquí

Quien quiera que fueran aquellos artistas, fueron capaces de elaborar unos trazos más sofisticados que los de pinturas datadas en fechas posteriores y de raspar las paredes de la cueva para pintar mejor o simular la tercera dimensión. Después, desaparecieron de aquel lugar y la entrada de la cueva quedó sepultada durante miles de años hasta que Chauvet y sus amigos descubrieron la hendidura y aquel tesoro perfectamente conservado en su interior. “Los restos parecen tan frescos”, asegura uno de los arqueólogos que han tenido ocasión de inspeccionar la cueva, “que da la impresión de que acabamos de interrumpir a los “auriñacienses” en su tarea y acaban de salir precipitadamente”.

Seducido por la lectura de un artículo sobre la cueva de Chauvet en The New Yorker (ver Fisrt Impressions), el inquieto director Werner Herzog decidió dedicarle su siguiente documental y rodarlo en tres dimensiones para mostrar las sutilezas formales de aquellos primeros artistas. El tráiler de la película ("La cueva de los sueños olvidados"), que se ha publicado hace unos días, permite respirar ese ambiente inquietante de los documentales de Herzog y asomarse a las profundidades de este santuario de los primeros humanos, donde se autoriza a bajar sólo a unos cuantos especialistas.

A medida que se desciende por la cueva, las concentraciones de dióxido de carbono y de radón comienzan a ser peligrosas y pueden provocar alucinaciones. La distribución de las pinturas en la cueva, en etapas progresivas que llevan hasta una oscura cámara donde uno parece rodeado de monstruos, ha llevado a algunos autores a especular con la posibilidad de que la cueva fuera utilizada en una especie de rito “chamánico” de descenso al inframundo.

Mientras se desentraña el misterio, las palabras de Brunel al ver el primer mamut siguen resonando en el interior de la cueva. “¡Ellos estuvieron aquí!”. La respuesta a quiénes eran “ellos”, como apunta el artículo que inspiró a Herzog, tiene mucho que ver con otra más directa: quiénes somos nosotros y qué hacíamos allí hace 30.000 años.


Artículo original de Fogonazos.

16 sept. 2011

¿Qué es el indoeuropeo?

¿Sabías que idiomas tan distintos como el inglés, el alemán, el noruego, el lituano, el francés, el español, el ruso, el griego o el polaco —entre muchísimos otros— vienen todos de una misma lengua común? Si creyéramos en el mito de la Torre de Babel, podríamos decir que esta lengua era la que hablaba mucha gente de la prehistoria antes de emprender la construcción de la torre. Esta lengua, de la que obviamente no quedan testimonios, ha recibido el nombre “común” de indoeuropeo, aunque sería más correcto hablar de proto-indoeuropeo.

En verde oscuro, los países donde se habla una lengua indoeuropea de forma oficial; en verde claro, países donde una lengua indoeuropea es cooficial. Se ve claramente que gran parte del mundo es de habla indoeuropea.

Todos sabemos que el español viene, en mayor o menor medida, del latín, gracias a las conquistas de Roma en la Península Ibérica. Pero el latín, entre otras muchas lenguas, se formó a partir de una lengua común que es este proto-indoeuropeo. Este idioma se formaría en torno al año 3000 a.C. sobre la zona de las actuales Armenia o el sur de Ucrania. No se conservan testimonios escritos y es una lengua reconstruida por lingüistas a partir de comparaciones de las lenguas que habrían surgido de ella.

A partir de las migraciones de los pueblos indoeuropeos que hablaban esta lengua desde su lugar de origen hacia lo largo y ancho del mundo, se fueron creando diferentes dialectos que en principio sería el indoeuropeo occidental “centum” (azul) y el indoeuropeo oriental “satem” (rojo). Por supuesto, con el paso de los siglos, estas dos primeras variedades se irían fragmentando en nuevos dialectos que pasarían a constituir las variantes como la germánica (que a su vez se dividiría muy posteriormente en inglés, alemán, sueco, etc.), la itálica (con el latín y posteriormente las lenguas romances como el español), la indo-irania o indo-aria (con idiomas importantes como el sánscrito o el persa), etc.
Por todo esto, no es de extrañar que algunas palabras excesivamente comunes y de primera necesidad como números y palabras para designar vínculos familiares sean muy parecidas en lenguas distintas. Veamos algunos ejemplos (atención al cambio que suele haber entre te y de, ambas consonantes dentales):
  • Padre: pater en latín, father en inglés, Vater en alemán, etc.
  • Hermano: frater en latín, brother en inglés, Bruder en alemán, etc. (en castellano se conservan palabras como “fraternal”)
  • Uno: unus en latín, one en inglés, eins en alemán, etc.
  • Dos: duo en latín, two en inglés, zwei en alemán, etc.
  • Tres: tres en latín, three en inglés, drei en alemán, etc.
  • Me (pronombre personal átono de primera persona): me en latín, me en inglés, mich/mir en alemán, etc.
  • : tu en latín, thou en inglés (antiguo), du en alemán, etc.
Y así una larguísima lista de palabras que se conservan muy parecidas en una grandísima variedad de lenguas del mundo. Sin embargo, cabe aclarar la distinción entre palabras con la misma raíz de origen (como la lista de arriba) y un préstamo como tiene el inglés del latín a cientos (por ejemplo, substance es un préstamo inglés del latín substantia, -ae).

Noticia original de aquí 


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